en Google en podologiaalicante.com

Salvando el pie en el diabético
sábado, octubre 10, 2009, 04:26 AM

La diabetes es una enfermedad crónica en franca expansión. Se le puede considerar como una verdadera epidemia a nivel mundial y queda ejemplarizado con las siguientes cifras: “a lo largo de las siguientes 24 horas: 2200 diabéticos serán diagnosticados, 512 diabéticos morirán, 66 diabéticos se volverán ciegos, 77 diabéticos serán diagnosticados con enfermedad renal terminal, 153 amputaciones relacionadas con diabetes se realizarán”.
El aspecto más preocupante y costoso, para el paciente y también para la sociedad en su conjunto, son las complicaciones a largo plazo de la diabetes, y aquí es donde adquiere relevancia la prevención.

Entre las complicaciones frecuentes se encuentra el pie diabético producido por la neuropatía periférica, la vasculopatía y los trastornos del apoyo que pueden conducir a la isquemia, úlceras, gangrena, pérdida de las extremidades, infecciones sistémicas y muerte precoz.

El 15% de los pacientes diabéticos desarrollan una úlcera del pie, siendo el riesgo de padecerla mayor al del infarto agudo de miocardio, accidente cerebro vascular, ceguera y al de la insuficiencia renal.
Su costo sanitario directo e indirecto es muy alto dado que muchas veces esas úlceras se infectan y llevan a la amputación.
El 50 al 70% de las amputaciones no traumáticas se presentan en pacientes diabéticos. Se producen por mal control metabólico que lleva a... las complicaciones crónicas de la diabetes como la neuropatía y la vasculopatía y los traumatismos internos o externos.

En 1989 la Organización Mundial de La Salud apeló a los estados miembros a implementar medidas para la prevención y control, y se sancionó ese mismo año La Declaración de Sain Vicent, que estableció las metas y objetivos para reducir el número de amputaciones en un 50% o más si se implementan una serie de medidas, entre ellas:

1) Cuidado de los pies, control clínico, podológico, uso de zapatos adecuados, autocuidado de los pies y consulta precoz ante la mínima lesión.
2) Manejo de las lesiones del pie por un equipo interdisciplinario.
3) Diagnóstico precoz, categorizando el riesgo del pie y tratamiento adecuado de las alteraciones neurológicas vasculares y del apoyo de los miembros inferiores.
4) Seguimiento frecuente de los pacientes con lesiones previas o con riesgo de una nueva lesión.
Deben estudiarse con aparatos instrumentales de avanzada el estado vascular, el sistema nervioso periférico y los puntos de apoyo del pie. No alcanza el examen semiológico. De esta forma se efectúa la prevención primaria de la úlcera y de la infección.

Una vez desencadenada la misma es fundamental el estudio precoz y el tratamiento adecuado e integral para evitar la progresión de la enfermedad.
Todo diabético debe realizarse un examen de ambos pies, al menos una vez al año con las siguientes características.
Para la neuropatía periférica: filamentos de semmen-weistein, biotensiometer, scanner de temperatura, neurometer, umbrales cuantitativos sensitivos.

Para los problemas vasculares: estudio fluoxométrico uni y bidireccional con la evaluación de la onda del pulso, tensión transcutánea de oxígeno, pletismografía.
Alteraciones ortopédicas: pedígrafo, podoscopio, medición computarizada de la marcha y de los puntos de apoyo del pie con la baropadometría computarizada.
Para la neuropatía autonómica: termometría cutánea infrarroja, cardionomic.

Comentarios