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Tratamiento ortopodologico de la fascitis plantar
miércoles, agosto 31, 2011, 09:19 AM

La fascitis plantar es la causa más frecuente de talalgia y consiste en la inflamación del origen de la fascia a nivel de la tuberosidad antero-interna del calcáneo. Produce dolor localizado en la zona antero-interna del talón, que puede irradiarse hacia el borde interno del pie. Tras el proceso inflamatorio, si la patología persiste de forma prolongada, pueden producirse cambios degenerativos. Generalmente los pacientes presentan alteraciones biomecánicas asociadas como causa etiológica de la fascitis. Estas alteraciones biomecánicas pueden ser el exceso de pronación, pie cavo, pie equino, seudoequino o cavo anterior y asimetrías en la longitud de las extremidades inferiores. Todas estas alteraciones son susceptibles de ser tratadas mediante tratamiento ortopodológico con soportes plantares. El uso de los tratamientos ortopodológicos permite la función normal del pie desde su posición neutra evitando compensaciones, que son las que producen el aumento de tensión y por tanto la inflamación de la fascia. Existen estudios que evidencian que el tratamiento ortopodológico personalizado es eficaz en el tratamiento de la fascitis plantar cuando la causa es una alteración biomecánica.
Palabras clave Fascitis; Fasciosis; Soporte plantar.

INTRODUCCION
La fascitis plantar es la causa más frecuente de dolor en el talón. La inflamación, en un principio aguda, del origen de la fascia plantar y en ocasiones su tendencia a cronificarse si no recibe tratamiento adecuado, dota a esta patología de gran interés a la hora de estudiar tratamientos eficaces.
La fascia plantar es un tejido aponeurótico compuesto de tres partes, aponeurosis medial, central y lateral. La aponeurosis medial cubre la superficie del abductor del primer dedo. La aponeurosis central, conocida como fascia, se origina en la tuberosidad interna del calcáneo. En esta región es más gruesa y estrecha, haciéndose fina y ancha en sentido distal y terminando en cinco cintillas pretendinosas que se dividen en superficial y profunda. La cintilla superficial se mezcla con el ligamento transverso mientras la profunda se inserta en la vaina del flexor y en la base de la falange proximal de los dedos1,2. La aponeurosis lateral se origina en la tuberosidad externa del calcáneo, cubre la superficie del abductor del quinto dedo y se inserta en la base de la falange proximal del mismo. Las funciones de la fascia plantar son ayudar a la musculatura intrínseca en el sostén del arco longitudinal interno, ayuda a la supinación de la articulación subastragalina durante el período propulsivo (efecto Windlass)3, acumula energía debido a su comportamiento viscoelástico (absorbe energía durante la pronación y la libera en la propulsión) y transmite fuerzas de tensión desde el tríceps sural hasta los dedos4.
La fascitis está producida por la inflamación del origen de la fascia plantar a nivel de la tuberosidad antero-interna del calcáneo. Produce dolor localizado en la zona interna del calcáneo, que puede irradiarse hacia el borde interno del pie. El dolor aumenta tras un período de reposo y el posterior inicio de la deambulación y se alivia con la actividad física.
Se produce con mayor frecuencia en personas que trabajan en bipedestación prolongada y en deportistas1,5. La causas etiológicas son aumento de la actividad física, bipedestación prolongada, alteraciones biomecánicas, obesidad, movimientos bruscos y repetitivos, preparación física inadecuada (falta de estiramientos y calentamiento) y calzado inadecuado. Las alteraciones biomecánicas pueden producir compensaciones, que impiden la función normal del pie y como consecuencia serán las causantes del exceso de tensión en la fascia plantar.
El fracaso biomecánico del pie debido a un aumento de pronación hace que en las articulaciones fundamentales se produzcan movimientos lesivos, tanto en retropié como en antepié, que llevan al fracaso de las partes blandas implicadas en el mantenimiento del arco interno. En condiciones normales, cuando existe un buen funcionamiento de la articulación subastragalina (ASA), Chopart y articulación metatarsofalángica del primer dedo, el pie es perfectamente competente para llevar a cabo una marcha normal sin sintomatología dolorosa asociada. Cuando aparece una fascitis plantar por exceso de pronación, la articulación subastragalina es incapaz de volver a su posición original y se mantiene pronada durante todo el ciclo de marcha. Para compensar esta posición el antepié supinará en exceso, originando la insuficiencia de toda la estructura músculo-ligamentosa que se ocupa de mantener la arquitectura de la columna interna del pie. Al descender la altura del arco longitudinal interno y aplanarse, se produce un aumento de la distancia entre origen e inserción de la fascia plantar y en consecuencia la inflamación y el dolor que acompaña a esta patología1.
El pie cavo también puede ser causa de fascitis plantar. Esta patología estructural del pie se caracteriza fundamentalmente por un aumento de los arcos longitudinales (interno/externo) y una retracción importante de los músculos extensores. El desequilibrio de los extensores con respecto a los flexores del mismo pie unido a la alteración de la bóveda, produce garra digital. Esta garra feruliza la articulación metatarsofalángica en extensión, lo que aumenta la tensión directa de la fascia plantar y predispone a su inflamación5,6.
Otra alteración biomecánica predisponente a la aparición de fascitis plantar es la presencia de un pie equino o de un pie seudoequino, también llamado pie cavo anterior. Entendemos como pie equino como una limitación de la flexión dorsal del tobillo por debajo de 10° con la rodilla extendida y partiendo desde su posición neutra. La amplitud de movimiento del tobillo debe ser aproximadamente de 10° para permitir el desplazamiento normal de la tibia sobre el pie mientras el talón sigue en contacto con el suelo. El pie seudoequino es una deformidad congénita donde los ángulos de declinación de los metatarsianos están aumentados. En una visión en el plano sagital se puede observar una mayor verticalización del antepié con respecto al retropié. En este caso, para compensar la deformidad del antepié el tobillo deberá disponer de una amplitud de movimiento extra antes de elevar el talón del suelo. En ambos casos puede existir un aumento de tensión de la musculatura cuando las fuerzas reactivas del suelo son aplicadas sobre el antepié. También puede ocasionarse exceso de pronación, ya que se produce un desbloqueo articular y en consecuencia, una mayor flexibilidad del pie. En antepié se colocará en inversión, abducción y flexión dorsal, actuando como un tobillo secundario a nivel de la articulación mediotarsiana. Cualquiera de las dos compensaciones aumenta la tensión de la musculatura posterior de la pierna, aumentando la posibilidad de presentar una fascitis plantar7. En casos de asimetrías en la longitud de las extremidades la fascitis puede aparecer tanto en la extremidad corta como en la extremidad larga. La extremidad corta intentará acercarse al suelo mediante ..... Leer más...
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